Un juez federal en Nueva Jersey ha rechazado los intentos de las principales compañías de fragancias del mundo (International Flavors & Fragrances (IFF), Givaudan, DSM-Firmenich y Symrise) de desestimar una demanda colectiva que las acusa de conspirar para inflar los precios de los ingredientes utilizados en cosméticos, perfumes, productos de limpieza y otras industrias. La decisión judicial significa que las empresas deberán enfrentar el proceso legal en EE. UU., un caso que podría sacudir los cimientos del sector de fragancias global.
La acusación: un mercado manipulado
La demanda fue presentada en 2023 por compradores y consumidores, quienes alegan que estas empresas formaron un cartel para coordinar aumentos de precios y reducir la competencia en un mercado que mueve más de 9.000 millones de dólares anuales. Las acusaciones sostienen que estas compañías, que juntas controlan alrededor del 60% del mercado mundial de fragancias, habrían intercambiado información comercial confidencial y acordado estrategias de precios de manera ilegal.
El caso se basa en investigaciones previas realizadas por reguladores de Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido, que desde marzo de 2023 han estado examinando posibles violaciones a las leyes antimonopolio. En ese momento, la Comisión Europea llevó a cabo redadas sorpresa en las oficinas de estas empresas en diferentes países, en un esfuerzo por recolectar pruebas que sustenten las denuncias.
Reacciones y defensa de las empresas
Las empresas demandadas han negado las acusaciones y aseguraron que están colaborando con las investigaciones. No obstante, el fallo del juez de Nueva Jersey permite que la demanda colectiva avance, lo que abre la puerta a posibles sanciones millonarias y daños reputacionales.
Por su parte, la Comisión Europea ha declarado que, en caso de confirmarse la colusión, las empresas involucradas podrían enfrentar multas de hasta el 10% de sus ingresos anuales globales, una cifra que ascendería a miles de millones de dólares.
Impacto en la industria y los consumidores
Este caso ha generado preocupación en la industria cosmética y de bienes de consumo, ya que la supuesta manipulación de precios podría haber afectado directamente a fabricantes y consumidores en todo el mundo. Empresas que dependen de estos ingredientes para producir perfumes, detergentes y otros artículos podrían haber pagado precios inflados sin justificación, trasladando ese costo a los consumidores finales.
El proceso judicial aún está en una fase preliminar, pero con el rechazo del juez a la solicitud de desestimación, la batalla legal podría extenderse por años y sentar un precedente importante en el control de prácticas anticompetitivas en el sector.
Este caso pone bajo escrutinio a una industria tradicionalmente opaca y dominada por pocas compañías, y podría desencadenar cambios regulatorios más estrictos en el mercado global de fragancias.